Por: María Jesús Encinas
La flor por la que vienen los muertos
La Caléndula (Caléndula officinalis), es una planta que se cultiva por sus hermosas flores que van del amarillo al anaranjado intenso. En la medida que se acerca el 2 de noviembre, las caléndulas y el cempasúchil, empiezan a aparecer en los hogares de México y Centroamérica para adornar los altares que conmemoran el día de muertos.

Su nombre proviene del latín calendae, lo que remite al primer día de cada mes, recordando su floración, la cual se produce a lo largo de todos los meses. La característica principal de esta planta es este carácter perene de la flor, estando presente casi todo el año, basta cortar las flores secas para que salgan flores nuevas que se abren durante el día y se cierran por la noche, siguiendo al sol. (Corral)
¿De dónde viene la caléndula?
Su origen se remonta a Egipto y países situados en torno al mediterráneo, llegando a Europa en la época de las cruzadas, donde empezó a cultivarse en los huertos y jardines de los conventos por ser una planta ornamental, de fáciles cuidados e importantes propiedades terapéuticas.
La caléndula se reproduce por semillas, que pueden plantarse directamente en el sitio donde van a crecer, que puede ser el patio de la casa o macetas, bien a finales del invierno o a principios de la primavera, con lo cual se asegura una producción de pétalos coloridos llenos de beta-caroteno todo el año.
¿Para qué se utiliza?
Desde mucho tiempo atrás, la caléndula se ha empleado como agente cicatrizante para tratar diferentes padecimientos de la piel, entre ellos quemaduras de sol, golpes, heridas, raspones y rasguños.
Recientes investigaciones han comprobado que las propiedades de la caléndula vienen de los compuestos que se encuentran en los pétalos. Tienen la cualidad de regenerar las células epiteliales, por eso se utiliza en la elaboración de lociones, tinturas, cremas y pomadas que se aplican directamente sobre la piel, para tratar con mucho éxito lesiones como las rozaduras de pañal, piquetes de insectos, piel agrietada, inflamaciones, acné, espinillas y barritos. Además, se puede encontrar en forma de talco para combatir el pie de atleta y otros problemas dérmicos, relacionados con los hongos en la piel, ya que también se le atribuyen propiedades antifúngicas.
La Caléndula y la piel
La infusión de las flores suaviza e hidrata la piel, se emplea en lavados tópicos para desinfectar heridas leves y promover su sanación. Puede formar parte de la rutina diaria de belleza el rociar el rostro con infusión antes de aplicar la crema humectante, para mantener la piel hidratada, un rostro fresco y suave, libre de impurezas. Por esta razón cada vez más productos cosméticos incluyen caléndula en sus formulaciones.
Otros usos
En la monografía de la Agencia Europea de Medicamento, más que ingerida, documenta su uso en en gargarismos para aliviar la inflamación y el dolor de garganta, así como tratar heridas e inflamación en boca y garganta. Por otro lado, la infusión se utiliza para controlar el dolor de las reumas y artritis reumatoide, porque favorece la eliminación de ácido úrico causante de tales problemas. Además, recordando su efecto cicatrizante, puede ayudar con ulceras gástricas. (Alonso Osorio)
Conclusiones
La caléndula es una flor que se produce sin mucha dificultad a lo largo de todo el año, por sus distintivos colores se usa de forma ornamental por personas de todo el mundo. Sus propiedades ha sido reconocidas desde tiempos antiguos, y se ha utilizado principalmente para tratar problemas de la piel y regenerar las células de la misma.
Referencias:
Corral, Isadora. Junio 14,2017. (Manantial de las flores) La Caléndula (Caléndulaofficinalis). Recuperado de:
Alonso Osorio, María José. Caléndula para una piel sana. Recuperado de: https://www.salud.mapfre.es/cuerpo-y-mente/naturopatia/calendula-para-una-piel-sana-y-cuidada/